
Cae la noche y el día no ha cundido nada. El oído ha recibido miles de palabras pero el cerebro ha pensado en otras miles distintas. Quién diga que no se pueden hacer dos cosas a la vez es que le falta práctica. Todo cuadra, hasta el balance de contabilidad de un mal profesor.
Te pasas el día buscando entre líneas algo interesante. Aprendiendo de alguien al que amablemente hubieras invitado a dedicarse a otra cosa y que a pesar de él mismo, te enseña, aunque no sea lo que él te quiere enseñar. Aprendes. Aprendes como no quieres ser. Aprendes a lo que no te quieres dedicar. A como tratar a las personas, a evaluar de verdad a un Profesor. Alguien me dijo el otro día que "la calidad es una medida relativa y no absoluta, porque siempre quieres la mejor calidad y siempre es respecto a algo". A un profesor le pasa igual. Dale a una piedra y te saldrán doscientos profesores que se debían de haber dedicado a otra cosa.
Y uno sabe que un profesor es malo cuando ha tenido a uno bueno para comparar. Alguien que te llama la atención. Reconoces que sabe en cuanto empieza a hablar. Que sabe de su materia y de dar clase. Te impresiona como casi todo el mundo entra encantado en su clase. Casi todo el mundo, porque siempre hay algún valiente que piensa lo contrario. Te sorprende ser la primera en no coger apuntes. Sus palabras se quedan gravadas como una imagen. Era la hora de comer, pero las orquestas intestinales de los vecinos no alteraban el grado de la atención que prestábamos. Fue un bonito año.
De repente oigo mi nombre, alguien me llama. La vecina me dice que es el profesor. Como saliendo de un sueño, miro para delante y le veo, mirando como un niño hiperactivo a todos y cada uno de mis compañeros de clase mientras repite mi nombre, buscándome, intentando averiguar dónde estoy, para hacerme salir a la pizarra a corregir algún ejercicio que él ni siguiera se ha leido.
*"Wer von Ihnen ist der Dozent?" = ¿Quién de Ustedes es el profesor?
Te pasas el día buscando entre líneas algo interesante. Aprendiendo de alguien al que amablemente hubieras invitado a dedicarse a otra cosa y que a pesar de él mismo, te enseña, aunque no sea lo que él te quiere enseñar. Aprendes. Aprendes como no quieres ser. Aprendes a lo que no te quieres dedicar. A como tratar a las personas, a evaluar de verdad a un Profesor. Alguien me dijo el otro día que "la calidad es una medida relativa y no absoluta, porque siempre quieres la mejor calidad y siempre es respecto a algo". A un profesor le pasa igual. Dale a una piedra y te saldrán doscientos profesores que se debían de haber dedicado a otra cosa.
Y uno sabe que un profesor es malo cuando ha tenido a uno bueno para comparar. Alguien que te llama la atención. Reconoces que sabe en cuanto empieza a hablar. Que sabe de su materia y de dar clase. Te impresiona como casi todo el mundo entra encantado en su clase. Casi todo el mundo, porque siempre hay algún valiente que piensa lo contrario. Te sorprende ser la primera en no coger apuntes. Sus palabras se quedan gravadas como una imagen. Era la hora de comer, pero las orquestas intestinales de los vecinos no alteraban el grado de la atención que prestábamos. Fue un bonito año.
De repente oigo mi nombre, alguien me llama. La vecina me dice que es el profesor. Como saliendo de un sueño, miro para delante y le veo, mirando como un niño hiperactivo a todos y cada uno de mis compañeros de clase mientras repite mi nombre, buscándome, intentando averiguar dónde estoy, para hacerme salir a la pizarra a corregir algún ejercicio que él ni siguiera se ha leido.
*"Wer von Ihnen ist der Dozent?" = ¿Quién de Ustedes es el profesor?